Los Bonaerenses estamos siendo víctimas una vez más de inacciones por parte de la oposición tendientes a poner en jaque al gobierno provincial no dando el número necesario para la aprobación del presupuesto fiscal 2025.
Es imperiosa su aprobación, no solamente para la gestión de la gobernación, sino tambien la de de nuestras ciudades, con un presupuesto aprobado se puede pensar en una gestión normal y razonable, ni avanzar en obras e inversiones públicas y menos protegernos de la crisis generada por Javier Milei.
Es irónico que, mientras en el Congreso Nacional los legisladores aprueban leyes que ajustan a todos los sectores y permiten al gobierno de Milei tomar decisiones gravosas, en la provincia obstaculizan medidas esenciales para garantizar la estabilidad.
El gobernador Axel Kicillof, envió hace 40 días el presupuesto para que sea estudiado y discutido por los distintos bloques, un presupuesto que a todas luces prioriza la institucionalidad por sobre el recorte irracional y discrecional que por ejemplo propone el gobierno nacional, hoy después de ese tiempo prudencial, nos encontramos con una oposición que lejos de cumplir con su mandato de debatir y proponer, se proponen dejar a la provincia de manera irresponsable y mezquina sin presupuesto y sin financiamiento para nuestros municipios.
Es necesario comprender que este prepuesto consta de tres herramientas: presupuesto, endeudamiento y la Ley fiscal e impositiva.
Este presupuesto protege derechos de los bonaerenses, garantiza la continuidad de las obras de infraestructura y la inversión en seguridad.
Tiene previsto una Ley fiscal impositiva que asegura no incrementar la carga tributaria a ningún sector,.
El pedido de autorización para endeudamiento es en realidad la re financiación de la deuda contraída por el gobierno de María Eugenia Vidal, durante su mandato, Vidal contrajo la mayor deuda en dólares en la historia de la provincia, y luego trasladó la carga financiera a todos los bonaerenses. Gracias a la gestión del actual gobierno, parte de esa deuda ya ha sido pagada, incluso en circunstancias tan difíciles como la pandemia. Sin embargo, los vencimientos restantes exigen esta refinanciación. Si el endeudamiento no se aprueba, el gobierno se verá obligado a realizar un ajuste drástico o, en el peor de los casos, caer en default.
Este es un llamado a la responsabilidad política: los bonaerenses no pueden ser rehenes de disputas partidarias ni de estrategias que buscan desestabilizar a la provincia.
La no aprobación pone a la provincia en serio riesgo de default, es por eso que resulta indispensable la aprobación simultánea de estas tres herramientas.
No hay que dejarse engañar. Aprobar el presupuesto y la ley fiscal sin aprobar el endeudamiento es un acto vacío e irresponsable. Sin esta herramienta, las finanzas provinciales no podrán sostenerse, y el impacto recaerá directamente sobre la vida de los bonaerenses.


